Amazon Web Services ha decidido responder públicamente a una de las mayores resistencias a su expansión en IA: las comunidades que no quieren centros de datos cerca de casa. El 2 de octubre, el consejero delegado de AWS, Matt Garman, publicó un artículo de más de 3.000 palabras en el que defiende la construcción de estas instalaciones, advierte de que frenarlas podría costar a Estados Unidos la carrera de la IA y anuncia un programa de más de 1.000 millones de dólares para las comunidades que las acogen.
El anuncio: el programa «Built Together»
Amazon destinará más de 1.000 millones de dólares a lo largo de cinco años a las localidades donde opera centros de datos, a través de un programa llamado «Built Together». Según la compañía, el dinero financiará estudios en colegios universitarios comunitarios, formación profesional y mejoras de eficiencia energética, y serán las propias comunidades las que decidan qué proyectos locales resultan más útiles. Amazon calcula que cubrirá los costes de matrícula no cubiertos por ayudas a unos 300.000 estudiantes, y que financiará mejoras de eficiencia en más de 300 colegios y edificios públicos y en más de 30.000 viviendas. La empresa adelantará más de 100 millones para dotaciones de colegios universitarios y otros 100 millones para ampliar centros de formación, aunque no ha desglosado el total.
Compromisos adicionales
Junto al fondo, Amazon presentó lo que llama su «Compromiso con los Centros de Datos»: promete que sus instalaciones no encarecerán las facturas locales de electricidad y que publicará cifras anuales de consumo de energía y agua. AWS afirma, además, que dejará de usar acuerdos de confidencialidad con organismos públicos en sus proyectos, una práctica que se ha convertido en uno de los principales focos de crítica del movimiento contrario a estas instalaciones, y que será «positiva en agua» en 2030, devolviendo a las comunidades más agua de la que usa; según la propia empresa, ya ha recorrido el 75% del camino.
El argumento central: una carrera que se puede perder
Garman comparó la importancia nacional de esta infraestructura con la de la construcción del sistema de autopistas interestatales en los años cincuenta, y advirtió de que hay más de 100 moratorias locales de centros de datos en estudio en todo el país. En su texto sostuvo que Estados Unidos «podría estar escribiendo su propio billete perdedor» en esta carrera y que «las consecuencias durarían generaciones». También tildó de «mitos» varias de las preocupaciones habituales sobre consumo de agua, electricidad y contaminación, aunque reconoció que entiende la «aprensión» de algunas comunidades.
Una afirmación que conviene tomar con cautela
Garman añadió que hay informes generalizados de que algunos países difunden deliberadamente afirmaciones falsas sobre los centros de datos para ralentizar su construcción, y señaló que OpenAI y X han informado de cuentas vinculadas a China que publicaban sobre estas instalaciones. Es una afirmación que procede de la propia empresa y que no sustituye a las preocupaciones locales, que son reales y, según las encuestas, mayoritarias.
La opinión pública no acompaña
Una encuesta de The Economist y YouGov de finales de agosto encontró que el 63% de los estadounidenses se opondría a que se construyera un centro de datos en su comunidad. Para Amazon, que proyecta unos 220.000 millones de dólares de inversión en capital este año, en gran parte en centros de datos y chips, y que afirma haber invertido 276.000 millones en estas instalaciones entre 2011 y 2025, su estrategia de IA depende de encontrar comunidades dispuestas a acogerlas.
No es la única empresa que lo hace
El movimiento sigue un patrón que se extiende por el sector: Meta anunció en agosto un fondo de 1.000 millones de dólares dirigido a las comunidades que albergan sus centros de datos, según el Wall Street Journal, y en marzo Amazon, Google, Meta, Microsoft, OpenAI, Oracle y xAI firmaron un compromiso en la Casa Blanca para aportar su propia energía a los nuevos centros de datos y pagar las mejoras de red que necesiten.
Qué implica en la práctica
- Para las comunidades: el programa ofrece recursos concretos en educación y eficiencia energética, pero no sustituye el debate local sobre agua, electricidad y ruido.
- Para el sector: la combinación de inversión comunitaria, transparencia y fin de los acuerdos de confidencialidad apunta a que las empresas empiezan a tratar la aceptación social como un requisito para crecer.
- Para la política: con más de 100 moratorias en estudio, la decisión de dónde se construye la infraestructura de IA se está jugando también en ayuntamientos y condados.
Nuestra lectura
Lo significativo de este movimiento no es la cifra, sino el reconocimiento implícito de que construir computación para IA ya no es solo un problema de chips y energía, sino de licencia social. Que una empresa de este tamaño escriba un artículo de 3.000 palabras para defender sus centros de datos, y se comprometa a publicar datos y a abandonar los acuerdos de confidencialidad, sugiere que la presión local está teniendo efecto. Si las promesas se traducen en resultados verificables es una cuestión distinta, que se podrá comprobar cuando aparezcan las primeras cifras anuales de consumo.
Fuentes: GeekWire, Newsweek y Northeast Times (Reuters).