Microsoft desmantela EvilTokens, un servicio de cibercrimen con IA vinculado a 12.000 buzones

Microsoft ha anunciado el desmantelamiento de EvilTokens, un servicio de suscripción para ciberdelincuentes que, según la compañía, usaba IA en cada paso de la cadena de ataque: desde comprometer cuentas de correo hasta diseñar planes de fraude financiero. Su Unidad de Delitos Digitales lo hizo público el 22 de septiembre, con autorización judicial y con la colaboración de la policía y otras empresas. Es un caso relevante porque muestra, con datos, cómo la IA rebaja el nivel de conocimientos necesario para cometer fraudes sofisticados. Conviene ver qué hacía, qué se ha hecho y qué sigue sin resolverse.

Qué era EvilTokens y cómo funcionaba

EvilTokens era una plataforma de phishing como servicio, vendida a través de Telegram, que abusaba del flujo de autorización por código de dispositivo de Microsoft para secuestrar cuentas de Microsoft 365. La técnica consigue robar sesiones válidas sin necesidad de obtener la contraseña. Según SQ Magazine, el servicio cobraba 1.500 dólares de entrada y 500 al mes, y se había convertido, según Microsoft, en una de las plataformas de este tipo más usadas desde su aparición en febrero de 2026. Los clientes podían elegir entre señuelos personalizados: propuestas de licitación de obras, acuerdos de colaboración, avisos de compensación de empleados o alertas de caducidad de contraseña.

El papel de la IA

Lo novedoso estaba en lo que ocurría después. En el centro del servicio había un chatbot de estilo IA capaz de analizar el buzón de la víctima y ayudar a los delincuentes a identificar relaciones de confianza, autorizaciones de pago, responsabilidades sensibles y otras circunstancias en las que el fraude tenía más probabilidades de éxito, según Steven Masada, director de la Unidad de Delitos Digitales de Microsoft. Según Axios, la IA condensaba en horas un trabajo que a un atacante le habría llevado varios días, y le indicaba quién controlaba el dinero, en quién confiaba la víctima y a quién suplantar. Microsoft también encontró indicios de que buena parte de la propia plataforma estaba hecha con herramientas de IA, lo que en la jerga se llama vibe coding, y de que se usaron varios modelos de IA.

Escala y economía

Según The Hacker News, el servicio está vinculado a más de 12.000 buzones comprometidos, que abarcan 6.585 dominios corporativos únicos en 79 países. Coinbase, según un análisis publicado, rastreó en torno a 1,1 millones de dólares en ingresos de la plataforma a través de cuatro direcciones de Tron. Son cifras de Microsoft y de terceros que conviene leer como estimaciones, pero indican el alcance de una operación vendida como suscripción.

La acción judicial y policial

  • Justicia: Microsoft obtuvo autorización del tribunal federal del Distrito Este de Virginia para retirar la infraestructura. Se incautaron 50 sitios web y se desactivaron más de 150 dominios adicionales, con colaboración de Cloudflare, Health-ISAC y las autoridades.
  • Policía: el 11 de septiembre, la policía metropolitana de Londres detuvo a dos hombres de 32 y 38 años por sospechas de haber operado el servicio. Ambos fueron liberados con fianza condicional mientras sigue la investigación.
  • Precedente: Microsoft lo cuenta como su acción judicial número 40 y la primera contra un servicio de cibercrimen con IA de principio a fin.

Lo que el desmantelamiento no arregla

Aquí está la advertencia práctica más importante. Cerrar un servicio delictivo dificulta su uso, pero no elimina automáticamente los datos robados ni invalida los tokens que los atacantes ya hubieran recogido, según varios análisis. Una organización que, tras un correo de phishing sospechoso, se limitó a cambiar contraseñas, puede seguir teniendo a alguien leyendo sus buzones. Como el ataque roba sesiones y no contraseñas, no basta con lo habitual.

Qué implica en la práctica

  • Revocar sesiones y tokens de las cuentas sospechosas, no solo restablecer contraseñas.
  • Revisar reglas del buzón y permisos de aplicaciones concedidos a cuentas afectadas.
  • Restringir el flujo de código de dispositivo cuando la organización no lo necesite, una medida que suele aplicarse mediante políticas de acceso condicional.
  • Formar a los empleados para desconfiar de peticiones de introducir un código en una página de inicio de sesión a partir de un correo o un mensaje.

Nuestra lectura

El análisis de Digital Watch resume bien el cambio: el problema ya no es solo lo sofisticado que sea el primer mensaje de phishing, sino lo que los atacantes pueden hacer cuando consiguen acceso legítimo a una cuenta. Ese es el aviso temprano que señala Masada: qué ocurre cuando los ciberdelincuentes combinan acceso robado con una IA capaz de entender cómo funciona una organización. Es la cara oscura de la misma tendencia que vemos en el auge de el vibe coding y en el descubrimiento de vulnerabilidades asistido por IA: las mismas herramientas sirven a los dos lados.

Una cautela final: las cifras de escala proceden de Microsoft y de terceros, y el caso judicial no ha concluido. La operación es real y el servicio está caído, pero lo que cuenta es la respuesta defensiva, ya que otros servicios similares pueden aprender de lo ocurrido, como ya había mostrado la reacción de Microsoft ante los ciberataques impulsados por IA.

Fuentes: Microsoft On the Issues, Axios, The Hacker News y Digital Watch Observatory.

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