Sanders y Casar presentan una ley para prohibir la superinteligencia, con apoyo desde dentro de OpenAI

El senador Bernie Sanders y el representante Greg Casar presentaron el 23 de septiembre la Ban Artificial Superintelligence Act, un proyecto de ley que prohibiría de forma permanente el desarrollo y despliegue de superinteligencia artificial en Estados Unidos, y que mientras tanto pausaría el desarrollo de IA avanzada hasta que exista una supervisión federal rigurosa. La propuesta tiene pocas probabilidades de convertirse en ley en un Congreso de mayoría republicana, pero incluye detalles concretos que conviene conocer, entre ellos que ya cuenta con el apoyo de empleados de empresas de IA.

Qué propone exactamente

  • Prohíbe la superinteligencia: de forma permanente, definida como sistemas con capacidades cognitivas superiores a las humanas en la mayoría de ámbitos, o capaces de amenazar o desplazar al propio gobierno federal.
  • Pausa temporal más amplia: el desarrollo de IA avanzada quedaría en pausa hasta que un nuevo regulador federal establezca estándares de seguridad y mecanismos de revisión. Los sistemas de IA avanzada necesitarían aprobación federal antes de poder desplegarse.
  • Crea un Departamento de Inteligencia Artificial: una nueva agencia de nivel de gabinete que supervisaría los sistemas de IA de frontera durante todo su ciclo de vida, con un Consejo Asesor de Inteligencia Artificial compuesto por expertos que le proporcionarían asesoramiento científico y técnico independiente.
  • Supervisaría la destrucción de cualquier sistema que se considerara superinteligencia artificial.
  • Política internacional: el proyecto también fijaría como política exterior de Estados Unidos buscar acuerdos internacionales, coordinación con aliados y medidas como controles de exportación para evitar que la superinteligencia se desarrolle en cualquier lugar del mundo.

Las palabras de sus impulsores

Según Associated Press, Sanders dijo en una entrevista que no hace falta ser un genio para decir que hay que ir más despacio, y preguntó retoricamente si de verdad queremos desarrollar una superinteligencia que, al volverse más lista que los seres humanos, pudiera actuar de forma independiente al control humano. Casar, presidente del Caucus Progresista del Congreso, declaró que su proyecto busca impedir que nadie, en ningún lugar, construya una IA demasiado poderosa para que los humanos la controlen.

El apoyo desde dentro de la industria

Un detalle que distingue a esta propuesta de otras es que cuenta con respaldo de empleados de los propios laboratorios de IA. Según el Austin American-Statesman, Juan Felipe Cerón Uribe, investigador de Sistemas de Seguridad de OpenAI, declaró en apoyo del proyecto que la superinteligencia podría salir extremadamente bien o extremadamente mal, y que no deberíamos estar jugando a esos juegos. Es un apoyo puntual de un empleado a título individual, no una postura corporativa de OpenAI.

Las probabilidades reales

Según PBS News, el proyecto se enfrenta a probabilidades muy bajas en un Congreso de mayoría republicana, donde los legisladores ya han tenido dificultades para ponerse de acuerdo incluso en regulaciones de IA mucho menos ambiciosas. El presidente Trump, por su parte, ha manifestado que quiere fomentar el desarrollo de la superinteligencia, en un contraste directo con el espíritu de esta ley.

Un contexto político curioso

Según Wikipedia, en septiembre de 2026 el propio Trump ordenó que todos los documentos de agencias federales de EE.UU. se refirieran a la inteligencia artificial como super intelligence o SI, porque la palabra artificial tenía, según él, una connotación de falso. Es un dato menor pero llamativo: mientras la Casa Blanca cambiaba la terminología oficial hacia un término más favorable, Sanders y Casar presentaban una ley para prohibir directamente lo que ese término describe.

Qué implica en la práctica

  • Para el debate legislativo: aunque la propuesta no prospere, fija un marco de máxima exigencia que otras iniciativas más moderadas, como la de marcar el ritmo con evaluadores externos, pueden usar como punto de comparación.
  • Para la industria: el apoyo de empleados individuales de laboratorios de IA a una prohibición total es una señal de división interna que va más allá de las declaraciones institucionales de las empresas.
  • Para el debate internacional: la apuesta por controles de exportación coordinados con aliados choca con la dificultad ya vista en las negociaciones entre EE.UU. y China sobre IA.

Nuestra lectura

Que una propuesta tan radical tenga pocas opciones de convertirse en ley no le resta valor como termómetro político: mide hasta dónde está dispuesto a llegar un sector del Congreso, y el hecho de que reciba apoyo de trabajadores de las propias empresas afectadas sugiere que la división sobre estos riesgos no es solo entre la industria y sus críticos externos, sino también dentro de la propia industria. Habrá que ver si logra cosponsores adicionales o si se queda como una declaración de principios sin recorrido legislativo real.

Fuentes: oficina del senador Sanders, PBS News (AP) y Austin American-Statesman.

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